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    "Aquello que la oruga llama el fin del mundo, el resto del mundo lo llama mariposa." Lao Tse

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    Preguntas frecuentes

    ¿Qué es un/a psicólogo/a?
    ¿Qué es un/a psicólogo/a especializado en el tratamiento del sueño?
    ¿Qué debe tener en cuenta para seleccionar un/a psicólogo/a?
    ¿Qué es la psicoterapia?
    ¿Cuándo ha de visitar al psicólogo/a?
    Preguntas que podemos plantear al psicólogo/a.
    Diferencia entre psicólogo/a y el psiquiatra.

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    ALBA, 43 años

    Cuando contacté con Marta, mi principal expectativa era aclarar esa confusión que sentía desde hacía tiempo. Ella me ayudó a encontrar las respuestas en mí, y no solo eso, me habló de las personas PAS (Persona Altamente Sensible), lo cual supuso un antes y un después, ya que empecé a comprenderme cada día más, a validar mis emociones y a gestionarlas. Fue el inicio de un camino de crecimiento personal. Me habló de la meditación, del autoabrazo y de la comunicación asertiva, herramientas que a día de hoy sigo usando (y usaré siempre!). Sigo contando con Marta siempre que siento que hay algo que me inquieta.
    Cada sesión, supone para mí un cambio interno, es como dar pasos hacia mi misma, pasos cada vez más firmes, aprendiendo a escucharme y a sentir esas emociones que llevaban tiempo escondidas, y que necesitaban ser vividas.
    En la terapia, me he sentido muy tranquila desde el primer momento, tanto por su profesionalidad, como por su cercanía y empatía. Su manera de abordar los diferentes temas que han ido surgiendo a lo largo de estos ocho años, ha hecho que haya ido recuperando la seguridad en mí misma, a valorarme y saber relacionarme de manera equilibrada con los míos.
    Recomendaría ir al psicólogo a todo aquel que lo necesite. Nadie nos ha enseñado a sentir y a gestionar las emociones que nos surgen a lo largo de la vida, ni a mirar hacia uno mismo para ver cómo estamos y ver qué está pasando ahí; pienso que un buen psicólogo es imprescindible para aprender a hacerlo. ¡Por suerte, yo he encontrado a Marta!

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    Roberto, 27 años

    Yo fui bastante escéptico con la psicología durante años. Sin embargo, un problema con terrores nocturnos y pesadillas me llevó a buscar ayuda y encontrar a Marta.

    Desde el inicio de la terapia me di cuenta de que esos problemas venían de otros subyacentes que no se veían y empezamos a trabajar sobre ellos.

    Después de un año y medio puedo decir que realmente estoy en paz conmigo mismo, que he aprendido a lidiar con esos problemas gracias a herramientas que he aprendido, y sobre todo, que la psicología realmente ayuda!

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    Oscar, 27 años, fotógrafo

    1- ¿Qué te hizo buscar ayuda psicológica?

    No hubo ningún desencadenante, simplemente hacía años que notaba que había cosas en mi y en mi vida que no terminaban de funcionar, no sabía que era ni cómo solucionarlo, así que pensé que quizás hacer terapia podría ayudarme.

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    Julia, 32 años, enfermera

    Mi cuerpo pedía a gritos acudir a terapia, tenía conflictos que solucionar que con un tratamiento anterior y de abordaje diferente no habían quedado resueltos. Sentía que si lo resolvía podría vivir libre de los miedos del pasado, dejando atrás aquellas cosas que arrastraba desde mi infancia más temprana y que me interferían en mi día a día.

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    Beatriz, odontóloga, 30 años.

    1- ¿Qué te hizo buscar ayuda psicológica?

    Uno sabe cuando algo no funciona, en mi caso dormía mal, tenía muchos pensamientos negativos, mucha tristeza, no era feliz y no me gustaba mi vida.

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    Agustín, 59 años, funcionario

    1.- ¿Qué te hizo buscar ayuda psicológica?

    Problemas laborales, tipo mobing, que me estaba afectando más allá de un cabreo, sino angustiándome, con problemas de salud, tipo tensión alta, etc. que repercutían en mi ámbito familiar y, por supuesto, con una bajada de la autoestima importante.

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    Marisa, 45 años, médico.

    Cuando me planteé la idea de ir al psicólogo, inmediatamente empecé en una pelea conmigo misma. Por una parte lo necesitaba, porque no me gustaba como era mi vida y eso me hacía sentir muy triste. Por otra parte, me decía que ir al psicólogo era para los «taraos». Gracias a Dios, ganó la parte que decía que lo necesitaba y me anime a buscar un buen psicólogo.

    Le pregunté a una amiga que sabía que estaba yendo a terapia y ella me habló muy bien de Marta.
    Aún con la pelea en mi interior, decidí llamar y pedir cita.

    Marta me dio confianza para poder explicarle lo que me ocurría, me dio recursos y explicaciones que me ayudaron a entenderme mejor, esto ayudó a bajar la ansiedad, la tristeza y empecé a encontrarme mucho mejor.

    Empezó a formar parte de mi vida la palabra “tomar consciencia”. Me di cuenta que había estado viviendo en una nube durante mucho tiempo. Vivía fantaseando lo que me gustaría tener en el futuro o recordando mi pasado sin tocar a penas el presente. Ahora sé, que lo hacía porque no me gustaba lo que había en el presente y de esa manera huía de ello.

    La terapia me ha ayudado a cambiar la forma de mirar la vida. Ahora la miro de frente, de forma adulta desde lo que hay y no desde lo que me gustaría que hubiera. Ha supuesto un largo y duro trabajo personal pero ahora llevo las riendas de mi vida. Por supuesto aconsejo a todo el que necesite un psicólogo que lo haga.

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    Pablo, 27 años, estudiante.

    Desde hacía tiempo veía como cada vez estaba peor conmigo mismo y, por extensión, con la gente que me rodeaba. Trataba de pensar que iba mal en mi vida para sentir la angustia tan grande que soportaba dentro de mí, pero objetivamente yo estaba ‘bien’. Poco a poco, esa bola de malos sentimientos y sensaciones fueron tomando el control de mi mente y cuerpo, privándome de muchas cosas que me gustaban porque me sentía tan mal conmigo mismo que me volví incapaz de disfrutar de las cosas buenas de mi vida, y las cosas no tan buenas suponían un drama emocional. Todas esas sensaciones y pensamientos me hicieron creerme que yo no era normal, que estaba loco, que algo no funcionaba en mi cabeza.

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